A tan solo unos minutos de Golmayo, la capital soriana combina historia, tranquilidad y naturaleza. Pasear por las orillas del río Duero es casi una visita obligada: el Monasterio de San Juan de Duero, con sus arcos románicos únicos, y la Ermita de San Saturio, encajada entre las rocas, forman parte de las imágenes más emblemáticas de la ciudad.
El casco antiguo invita a recorrer la Plaza Mayor, la Iglesia de Santo Domingo, el Palacio de los Condes de Gómara y disfrutar del ambiente sereno de sus calles. Además, Soria es una ciudad perfecta para tapear y probar su gastronomía típica, con productos como la mantequilla, las setas o los torreznos.
Desde La Carrasquilla, Soria es la excursión ideal para una tarde cultural y gastronómica.